En los divorcios y separaciones es frecuente que los problemas no terminen con la firma del convenio regulador. Años después, muchos padres y madres tienen que acudir de nuevo al juzgado para solicitar una modificación de medidas o resolver conflictos sobre cuestiones que no quedaron bien reguladas inicialmente.
Un convenio regulador bien redactado puede evitar muchos de estos problemas.
El convenio regulador no es solo un trámite
El convenio regulador establece cómo se organizarán aspectos fundamentales de la vida familiar después del divorcio: la custodia, el régimen de visitas, la pensión de alimentos, los gastos de los hijos o el uso de la vivienda familiar.
El problema aparece cuando se utilizan acuerdos demasiado genéricos que no tienen en cuenta cómo pueden cambiar las circunstancias con el paso de los años.
¿Qué aspectos suelen generar más conflictos?
Gastos extraordinarios
Indicar simplemente que los gastos extraordinarios se pagarán al 50% puede generar problemas si no se especifica qué gastos tienen esa consideración. Gafas, actividades escolares, clases de idiomas o determinados tratamientos pueden dar lugar a interpretaciones diferentes.
Actualización de la pensión de alimentos
La pensión debe contar con una cláusula clara de actualización, normalmente vinculada al IPC u otro criterio establecido en el convenio. De lo contrario, pueden surgir conflictos cuando cambian los gastos o el coste de vida.
Vacaciones y días festivos
Navidad, Semana Santa, verano, cumpleaños o puentes pueden convertirse en una fuente recurrente de discusiones si el convenio no establece cómo se repartirán.
La mayoría de edad de los hijos
Cumplir 18 años no significa necesariamente que desaparezca la pensión de alimentos. Si el hijo continúa estudiando y no tiene independencia económica, pueden mantenerse determinadas obligaciones. Un convenio bien planteado debe contemplar esta posibilidad.
Uso de la vivienda familiar
También es importante establecer qué ocurre con la vivienda cuando cambian las circunstancias familiares, especialmente cuando los hijos alcanzan la mayoría de edad.
Un buen convenio debe pensar en el futuro
El objetivo de un convenio regulador no es únicamente solucionar la situación existente en el momento del divorcio. Debe prever, dentro de lo posible, los cambios que pueden producirse con el paso del tiempo.
Una redacción precisa puede evitar interpretaciones diferentes y reducir la necesidad de acudir posteriormente a un procedimiento de modificación de medidas.
Conclusión
Un convenio regulador bien redactado puede evitar conflictos económicos, familiares y judiciales años después del divorcio.
Si estás preparando un convenio regulador en Sevilla o tienes dudas sobre uno que ya firmaste, en Campo & Carrasco Abogados podemos analizar tu situación y asesorarte.